Parte II: Sicilia, atardeceres y volcanes

Una vez abandonamos Amalfi hicimos un dia de ruta por autopista para avanzar mas rápido mientras nos acercabamos a Marsala, donde cruzariamos ya a la isla de Sicilia. De las calas abarrotadas en sombra pasamos ya la curva de la bota y nos toco por fin disfrutar de increibles atardeceres y playas solitarias, nos alejabamos del bullicio turistico amalfitano y eso nos alegró sobremanera.

 

Desde Villa san Giovavnni se coge el ferry a Sicilia, los billetes se compran alli mismo y hay bastante frecuencia asi que no hay que preocuparse demasiado por la reserva aunque se forman bastantes colas en Agosto por lo que se recomienda ir con tiempo y echar un ojo el dia antes a los horarios.

Ya en Sicilia condujimos hasta Taormina donde disfrutamos de sus calles estrechas y repletas de bares y tiendas. No perdersus el teatro griego, que esta super bien conservado y desde el que se aprecian unas vistas espectaculares del valle del Etna. De hecho nos embargó de tal modo el rollito mistico de la ciudad que nos compramos unas entradas para ver la opera de Aida en el teatro… a ver…no es que no estuviera bien, pero 5 horas oyendo cantar en italiano sentados sobre un asiento de piedra… fue duro, muuuuy duro.

Al día siguiente cogimos las motos para subir hasta el Etna, uno de los volcanes mas activos de Europa y que se encuentra a unos 3.300 metros de altitud. Aqui fuimos un poco por intuición porque no habíamos preparado nada y al entrar al parque nos dimos cuenta de que hay varios puntos de ascenso desde donde salen excursiones asi que dimos un par de vueltas hasta encontrar el bueno. Otra melonada fue nuestra vestimenta, que era mas para un dia en la playa y cuando empezamos a subir la temperatura bajó 10 grados de golpe, menos mal que llevabammos los trajes de agua y al menos nos quitaron un poco el aire porque vaya tela.

La subida es impresionante porque el paisaje cambia totalmente y se pueden ver los antiguos rios de lava ahora convertidos en cauces de ceniza y arboles esqueleticos. Nunca habíamos estado en un volcán y ver lo que puede llegar a hacer pone los pelos de punta.

subida al etna
Paisaje quemado en la subida

El Etna tiene varias erupciones al año asi que aunque hay excursiones todos los días hay que ir con ojo y esta prohibida la ascension por tu cuenta (jugandote una multa buena). Nosotros vimos un monton de gente que subia por los senderos asi que no tengo claro cual será el punto que no puedes atravesar, imagino que te dejarán llegar hasta antes del crater. Al final nos animamos y contratamos una excursion de 3 h que te subia hasta la base en camion 4×4 y luego de ahi hacías un mini trekking hasta uno de los crateres. La visita quedó un poco empañada porque yo no entendí bien el tipo de paseo y me subí en chanclas en vez de en botas, me gane una buena bronca del guia y el “estigma de apestada” durante todo el paseo. Al final nos cobraron como si hubiesemos hecho el trekking pero el guia no nos dejaba acercarnos y nos ignoraba totalmente. Ademas creo que como vio que la subida la hice sin problemas a la bajada nos metió por una zona de ceniza puntiaguda a proposito…asi que a pesar de que mis piececitos sufrieron de lo lindo…yo “dientes dientes” XD.

Base del crater etna
Una de las humaredas del crater

El crater es increible, el olor casi nos impedía respirar en algunos momentos y se oia claramente el ruido de la lava erupcionando al fondo. Ese es el momento en el que entendí por que no se puede subir en zapato abierto, en caso de tener que bajar corriendo no lo cuentas.

Para información sobre hoteles y demás, mira nuestro post sobre información util en ruta.

Catania, Siracusa y las playas Sicilianas

Los días siguientes los disfrutamos al máximo, saltando entre el turisteo mas mochilero al mas ibicenco, descubriendo increibles calas donde darnos unos chapuzones que sabían a gloria después del calor que pasamos conduciendo.

La primera parada fue Catania, que simplemente nos encantó, su cercanía con el Etna ha provocado que la hayan tenido que reconstruir desde cero varias veces y puede ser que eso le haya dado el estilo que tanto nos gustó. El centro se puede andar tranquilamente y visitar la Plaza del Duomo, las ruinas del anfiteatro romano o simplemente deambular sin destino para admirar sus increibles edificios. Nuestra visita coincidió con sabado asi que nos pudimos tomar hasta un cubata siciliano en una animada callejuela que daba a la Via Etnea.

En Siracusa  nos alojamos en el Panorama Hotel, esta algo alejado del centro pero estas cerca de las ruinas y como lo que mas nos interesaba ver era la Isla de Ortigia nos pareció que era una buena elección. Esta es la zona mas antigua y el casco histórico de la ciudad. Alli disfrutamos de unos magnificos Aranccinis y un agradable paseo por sus callejuelas.

El pintxo perfecto
Paseo por la Isla de Ortigia
Pequeñas calitas rodean el centro historico

Desde Siracusa cruzamos la isla de este a oeste camino a Marsala pero antes hicimos algunas paradas en las increibles playas que salpican la costa. Mi favorita, sin duda alguna, Scala dei turchi, a unos 15 km de Agrigento. La playa esta rodeada por un acantilado de color blanco con formas redondeadas por la erosion, hay diferentes balcones naturales para tumbarte a tomar el sol tranquilamente y un par de calitas de arena repletas de italianos con los mas variopintos “turbopakets”.

ojito que resbala que flipas

 

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