Oriente Medio sobre dos Ruedas. Parte II- Petra

Entrando a Jordania

De camino a Petra se nos hizo de noche intentando conseguir una gasolinera con algo distinto a Super en sus depósitos, no encontramos nada y una de las motos ya venía avisando asi que tuvimos que reducir el paso un poco hasta que encontramos un sitio donde nos vendían “unleaded” (o eso decía él). Sobre las 11 de la noche llegamos a Wadi Musa, el pueblo que está a la entrada de Petra, y casi rebañamos el hierro donde se engancha el cordero del kebab del hambre que teníamos. La cena caliente nos vino bien, la temperatura había bajado hasta un nivel agradable, 25 grados, pero veníamos tan destemplados que nos parecía que estaba a punto de nevar.

Aportando mi granito

 ¡Objetivo cumplido!

Al dia siguiente nos levantamos con ganas, por fin ibamos a ver la maravillosa Petra!Esta ciudad será lo más impresionante que hayamos visto en este viaje, un poco plagada de turistas para nuestro gusto, pero impresionante aun así. Fue la capital del reino Nabateo y un encave comercial importante durante siglos hasta que una serie de terremotos y el cambio de las rutas comerciales hicieron que poco a poco se fuera abandonando. Gracias tambien a que se encuentra situada en un valle escondido totalmente de la vista, la ciudad se ha mantenido conservada en bastante buen estado.

Nada mas llegar te das cuenta del tirón que tuvo la película de Indiana Jones y la última cruzada, cuya parte final transcurre en la puerta principal de la ciudad. Al entrar ya te ofrecen ahorrarte la caminata hasta el desfiladero montado a caballo al mas puro estilo Indi o mas cómodamente y a la sombra en un carro decorado para la ocasión. Lo mejor es hacerlo andando ya que Petra ofrece sorpresas en cada esquina y merece la pena descubrirlas despacio y a pie.

Lo primero, como todo en este mundo, soltar la pasta, 50Js (=50€) por entrar al parque. Hay packs de uno, dos y tres dias que te da acceso a todo el area, donde además de pasar calor y andar como un tonto, se te queda la boca abierta con las maravillas que se construyeron hace siglos. Nosotros nos centramos en lo mas turistico pero la verdad es que hay muchisimas rutas para estar un par de dias haciendo trekking.

Al llegar al Siq o desfiladero, las paredes se cierran a ambos lados estrechándose y anchándose a capricho mientras vas descubriendo antiguos relieves tallados en la roca, tumbas escondidas o paisajes que nos dejaban con la boca abierta. Y asi nos quedamos cuando llegamos al final del desfiladero y nos topamos con El Tesoro, una puerta inmensa excavada en la piedra y conservada perfectamente a pesar del paso de los años. Mas adelante puedes perderte entre los cientos de caminejos y escaleras que recorren la montaña y que permiten descubrir tumbas y templos ocultos, pero quizá la parada obligatoria es El Monasterio, otra edificación en la piedra que se encuentra tras una caminata de una hora escaleras arriba.

Este camino, por supuesto, también lo puedes hacer alquilando unos burros kamikazes que bajaban y subían las escaleras galopando. Eso si, también merece la pena llegar hasta arriba ya que hay unas vistas increíbles del valle del Jordán.

La ciudad de Petra se construyó con el objetivo de mantenerse oculta frente a ojos invasores y la verdad es que lo consiguieron, ya que hasta varios siglos después no fue descubierta por los romanos con lo que eso ha posibilitado que las ruinas estén bien conservadas y solo deterioradas por la naturaleza (no como el Partenon de Roma que ha sufrido bombazos a diestro y siniestro).

En cuanto llegas te ofrecen de todo, cambiar 1€ a cambio de que les des 2Js (no son tontos), alquiler de caballos, carros que dejarian en ridiculo a las carreras de cuadrigas, camellos y lo mas genial que vi, burros que galopan y bajan escalones de dos en dos.

Vista desde el Tesoro Petra
Vista desde el Tesoro Petra
El Tesoro escondido Petra
El Tesoro escondido

Tras la puerta famosa hay una caminata de hora y media por unas escaleras empinadas que atraviesan la montaña para ver el monasterio y las vistas del valle del jordan. Como buenos turis que somos nos la hemos hecho enterita, eso si, al bajar teniamos las rodillas destrozadas pero al menos teníamos los nervios intactos, no como aquellos valientes que se atrevían a subir y bajar en burro todas las escaleras… y luego dicen que la moto es peligrosa…

Burros kamikazes

Para acabar la visita yo me monté en un caballo al mas estilo Indiana, por dos eurillos te llevaban hasta la puerta y luego te daban un paseo al galope por un desfiladero desde donde se veía toda el pueblo de Wadi Musa, donde teníamos el hotel. Lo de preguntarte si tenías novio y proponerte matrimonio lo ponía la casa.

Aparte de Petra la verdad es que Wadi Musa no tiene demasiada vida, es una aldea de montaña todavía no muy preparada para el turismo, eso si, no será por la hospitalidad de la gente, que hasta paraban los coches para gritarnos “welcome!” y el mas lanzado hasta se enrollaba un poco para saber algo mas de esos tios raros que habían aparecido por el pueblo.

Artesano en Petra

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